Remedios naturales para aliviar los síntomas del herpes oral o “fuego”

Remedios naturales para aliviar los síntomas del herpes oral o “fuego”

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Estas bajo una situación de estrés, fiebre o frío, y de pronto aparece el molesto “fuego” en la boca, pues bien se trata de una lesión producida por un virus, la cual puede aliviarse de forma completamente natural.

El herpes es una infección causada por el virus del herpes simple, existen dos tipos, el tipo 1 generalmente causa ulceras o lesiones en la boca, el tipo 2 se relaciona con frecuencia con afección de genitales. Actualmente se sabe que ambos tipos pueden causar lesiones en los dos niveles, tanto en boca como genitales, pero cuando les lesiones aparecen únicamente en boca, lo mas común es que nos estemos enfrentando al tipo 1, el cual no se considera de transmisión sexual.

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El contagio de este virus generalmente ocurre cuando somos pequeños o jóvenes, aunque también lo podemos adquirir en la vida adulta. Se produce principalmente por contacto directo con las secreciones de alguna persona que presenta la lesión, o a través de gotas de saliva.

El virus permanece en las terminaciones de ciertos nervios (frecuentemente de los labios), sin presentar síntoma alguno, y es bajo aquellas condiciones de estrés, fiebre, cansancio, gripe, frió, que brota y se manifiesta con las ya conocidas ulceras o lesiones bucales.

Se puede tratar con antivíricos por vía oral o de uso tópico, pero a continuación te recomendamos algunos remedios naturales, que ayudaran a limitar los síntomas de este padecimiento.

Hielo

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Es uno de los remedios más populares para tratar el herpes oral. Simplemente tienes que tomar un cubito de hielo y colocarlo en la zona donde está la ampolla.

Manténlo 10 minutos o hasta que se derrita por completo. Vuelve a repetir la técnica a las 2 horas.

El tejido inflamado se reducirá y el dolor se aliviará. No olvides que este tratamiento solo sirve mientras esté cerrada la ampolla.

Compresas calientes

Es para el segundo estadio del herpes oral, es decir, cuando la ampolla se revienta. Es importante a su vez que en este período reduzcas al máximo todo contacto con tu pareja o hijos porque al darles un beso los contagiarás.

También debes separar tus objetos personales y no permitir que nadie los use. En lo que se refiere al tratamiento con compresas calientes puedes optar por colocarte en los labios:

  • Una toallita pasada por la plancha.
  • Un paño mojado con agua hirviendo.

Bolsa de té

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Otra de las alternativas para cuando la ampolla empieza a supurar. Una bolsita de té húmeda ayudará mucho. Haz una infusión como de costumbre con té negro. No deseches el saquito. Escúrrelo y deja que entibie un poco (si no, te quemarás y el dolor será insoportable).

Aplica en el labio, ejerciendo una leve presión, hasta que la bolsita se enfríe. Espera 2 horas para repetir el tratamiento.

Hierbas

En este caso tienes 2 opciones: una interna y otra externa. La primera se basa en preparar una infusión con la hierba y la segunda aplicar con un hisopo en el labio. Las más usadas para el herpes son:

  • Salvia
  • Menta o hierbabuena

Puedes realizar infusiones con alguna de estas plantas, solo agregas un puñado de hojas en 2 tazas de agua, que permanezca en el fuego hasta el punto de ebullición, déjalo reposar hasta que enfríe. Al beberlas tienen un fuerte efecto antiviral y fortalecen el sistema inmune, haciéndolo más resistente al ataque de los virus y otros microorganismos.

Para aplicar en la boca también puedes preparar la infusión pero, en vez de consumirla, moja una bolita de algodón y dejas que el líquido penetre en la ampolla ya abierta. La secará más rápido que cualquier otro tratamiento.

Sal

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Es una muy buena opción pero dolorosa. Quizás ya la hayas probado cuando tenías una llaga en la boca y sabes a lo que nos referimos.

Tienes 2 opciones a tu disposición:

Sal y agua
Pon en un recipiente una cucharada de sal y vierte unas gotas de agua para que se forme una pasta. Aplica con un algodón en los labios todo el tiempo que puedas. Enjuaga con agua tibia. Repite 3 veces al día.

Sal y bicarbonato de sodio
Coloca sal directamente sobre la lesión, luego realizas un enjuague o lava con agua tibia, posteriormente coloca bicarbonato de sodio, y repites esta operación al menos 5 veces más.

Si las lesiones son muy extensas, lo mejor sera iniciar tratamiento medicamentoso, así que antes de iniciar cualquier tratamiento natural, consulta con tu médico para que prescriba el antivírico adecuado.

 

 

 

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